Considera líder agavero que la industria busca al gran productor e ignora a las organizaciones de agaveros.

La vinculación que tanto se ha estado buscando entre la industria del tequila y el productor de agave, muestra ahora mínimas esperanzas, sobre todo porque la industria se ha dirigido con el productor de agave de muchas hectáreas ignorando, incluso, a las organizaciones que aglutinan a este tipo de agricultor.

Esto se deriva de los Contratos de Vinculación (o «Agricultura por Contrato» para el productor de agave) y cuya consecuencia es el dejar sin opción de apoyo por parte de las agrupaciones para con sus afiliados.

Este rumbo de cosas lo expresa Raúl García Quirarte, presidente del Consejo de Agricultores de Agave Azul Tequilana Weber del Estado de Jalisco (CAAATWEJ), quien dice entender a las empresas al evitar tratar con muchos agaveros. Sin embargo, critica este proceder puesto que para velar por los intereses de esos productores pequeños y medianos, están las organizaciones, pero a la que la industria poco atiende, sobre todo las empresas de mayor peso en la Denominación de Origen (DOT).

Expresa García Quirarte, que son 11 las empresas más grandes de la industria del tequila, son las mismas que están procurando al productor de grandes superficies con el objeto de poner en práctica el «Contrato de Vinculación». Agrega que muchos de ellos son contactos de las mismas empresas además que varias de ellas están incursionando en la renta de la tierra y cultivan parte de la materia prima que ellas mismas necesitan.

De esta manera, el productor mediano y pequeño, luego de casi una década de estar sufriendo los embaste de precios bajos por el exceso de agave, se han retirado o están a punto de retirarse decepcionado de la actividad y de la poca protección que la autoridad les ha brindado.

Contrato. ¿Qué es el Contrato de Vinculación? El mismo, es un documento a través del cual el productor tiene la certeza de compra de su producto mientras que la empresa ya no buscaría a quién comprarle, pues ya tiene amarrado la cosecha del productor con quien suscribe el contrato.

Además, el agavero que incursionare en esta modalidad de agricultura por contrato para el agave, tendría la opción de financiamiento con la entidad financiera que apoye esta herramienta de compra-venta, con la facilidad de que esta última cobra el dinero facilitado a la empresa cuando ésta reciba el agave jimado (o la cosecha de esa plantación). Una vez que la entidad financiera recupere el dinero facilitado, la empresa liquidará al productor la diferencia que haya.

Según explica Raúl García, con este mecanismo, el productor tendría dinero a tiempo para comprar los insumos necesarios para el cultivo del agave, lo que lo haría más eficiente y produciría mayor cantidad de kilos. “Si se aplica este mecanismo como debe ser, el productor ya no tendría hectáreas de 60 ó 70 toneladas; tendría que verse en la necesidad de aumentar a 90 o 100 toneladas puesto que no tendría pretexto de descuidar su huerta por falta de dinero”, señala.

Necesario. Por otro lado, García Quirarte reitera que esta mecánica es la que se necesita para llevar a buen puerto la planeación de la cadena agave-tequila, sin embargo no ha tenido el éxito esperado porque aún falta voluntad de las empresas.
Como organización, menciona que su objetivo es tratar de llevar el beneficio a todos sus afiliados, pero el empresario se ha inclinado por buscar a los productores de mayores superficies, dejando un duro paquete a las representaciones de productores porque deben luchar a brazo partido para que se volteen a ver a todos los productores, no solamente a los «poderosos».

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RAÚL García Quirarte, líder agavero.

AA / Miguel Yáñez A.