Alma empresaria de flores comestibles

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Alma empresaria de flores comestibles

En su juventud, Alma se graduó de ingeniera agrónoma. Y en la carrera conoció a quien hasta hoy es su marido. Antes de tener hijos, hizo la Maestría en fisiología y bioquímica de fruta y hortaliza. Ejerció su carrera y se hizo catedrática de una importante universidad. Hasta que llegaron los hijos. “Entonces mi opción fueron ellos. Feliz decidí dedicarme a su cuidado”, comentó en entrevista para Agroamigo. Mientras tanto, se puso a estudiar para Chef Repostero.

Hacer pasteles y postres decorados con pétalos y flores se convirtió en una pasión consolidada. Sin embargo “en Guadalajara no encontraba buena flor”, señaló. De ahí le vino la idea de un negocio: producir y distribuir flores para repostería. Flores de calidad, color y sabor intensos, sanas, sin químicos peligrosos, presentadas con cuidado y buen gusto.

Pero, estaba ocupada en lo suyo. El tiempo pasó, y un día Alma despertó dándose cuenta de que sus hijos habían crecido, ya no la necesitaban. Su esposo, entregado al cien por ciento a su trabajo, permanecía fuera de casa gran parte del día. Ella necesitaba renovarse. No podía permitir que una perniciosa depresión se adueñara del tiempo libre que apareció en su vida. Retomó entonces, con brío, la idea de las flores comestibles.

Un amigo la introdujo con Gil, el encargado de la producción de un vivero bien instalado en la localidad. “Hace un año, a él le llevé las semillas de las plantas que me darían las flores que de momento yo necesitaba”, agregó. Así empezó Alma su empresa. Y ahora, ella y Gil conforman un equipo que no termina de aprender ni darse abasto de tantos pedidos que le solicitan. Alma tiene como clientes a particulares, a firmas pasteleras reconocidas y a la mayoría de escuelas de gastronomía de Guadalajara y Zona Metropolitana. “He recibido llamadas de estudiantes incluso a deshoras pidiéndome el apoyo porque al otro día tienen examen”, comparte y asegura que atenderlos es parte de su filosofía de trabajo.

Alma dice, en la entrevista, que a lo largo de este año en el negocio han ocurrido una serie de eventos a los que llama “dioscidencias”, como reinventando la palabra
“coincidencias”. Y cuenta cómo su “coach de vida” la conectó con un amigo quien a su vez le presentó a Gil. Cómo Gil ha resultado idóneo para su proyecto. Cómo en el diplomado que está estudiando sobre Desarrollo Humano y Negocios conoció a una mujer que la presentó con la Asociación de Empresarios del Sur de Guadalajara y cómo éstos , a su vez, le dan ahora asesoría jurídica y consejos de negocios invaluables. “Todo conecta, todo se ha ido enlazando de una manera afortunada”, puntualiza.

Hoy día, el negocio de Alma ofrece no sólo flores y pétalos comestibles, también flor cristalizada, mousse de flores, crema pastelera con pétalos, mermelada de flor y decoración de repostería con flores. Lo que inició como un impulso y un antídoto contra el sinsentido, ha tomado la forma de una empresa exitosa. La historia de Alma es, sin duda, la historia de una flor que no se dejó marchitar.

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