Explotar diversas ramas de producción sustenta el desarrollo de unas y el sostenimiento de otras.

La producción de leche en la actualidad ha sido un problema para el productor primario ya que se ha visto golpeado por varios frentes, entre los que se encuentran la caída de precio, la importación de leche en polvo y un presupuesto de Liconsa que resulta insuficiente para atender la demanda de estos productores.

Sin embargo, existen alternativas de producción que si bien no son del mismo tipo, tienen puntos de interrelación que hacen que se sustenten algunas de ellas, mientras que otras pueden alcanzar un desarrollo adecuado con la debida planeación.

De esta manera lo ha visto Arturo Becerra, un productor de Ocotlán, que explota un establo lechero, una granja de aves de postura y recientemente ha puesto en actividad un restaurante. Su problema principal, ha sido la venta de leche. “Ahorita tiene el problema del precio, que está muy barato y no compensa con la pastura que se adquiere para alimentar las vacas”, comenta en referencia a la explotación bovina.

El tiene 65 vacas en producción con un promedio de 18 litros diarios por cabeza. Su principal problema es que no tenía a quién entregarla, hasta que probó en Liconsa (Michoacán) y al momento de la entrevista, estaban por pagarle una semana de entrega.

Para alimentar a su hato ganadero, proporciona en promedio, 12 costales de pastura cuyo costo es de 200 pesos aproximadamente, o sea, una inversión de dos mil 400 pesos por día. Para poder subsanar este detalle, ha tenido que vender algunas cabezas de ganado.

Pero para paliar esta situación, Arturo se ha auxiliado de la explotación de las aves de postura. A un costado del establo, habilitó una área que sirve de nave para estos animales. Al inicio, puso en explotación 300 aves (gallinas rojas) de postura y a la fecha tienen dos mil. La producción promedio es de 800 huevos por día. Y aunque les falta mucho por aprender en este aspecto, el abasto familiar ya está cubierto.

A estas gallinas las hacen producir con un gallo y las alimentan con maíz, milo y alfalfa, que ellos mismos producen. Considera que les ha sido redituable esta actividad y les ha ayudado a paliar algunos pagos de la actividad bovina, porque por el momento, el precio del huevo es bueno (entrevista realizada en abril), y considera que el huevo tiene un gran porcentaje de tipo «orgánico», ya que no le dan pastura «ponedora».

De igual manera, Arturo tuvo la inquietud de construir un restaurante, pues su predio se encuentra a bordo de carretera. El objetivo principal fue tener una opción de atención para los trabajadores de la anunciada planta Nestlé, que se ubicará a escaso medio kilómetro de su ubicación.

Y con este establecimiento funcionando, Becerra Espejo se convierte en autoproveedor, ya que con la leche, puede elaborar subproductos que distribuirá en el restaurant (quesos, panelas, crema o leche misma); asimismo, se hace autoproveedor de huevo para su tercer negocio.

Ve estas tareas como una opción de enlace y de punto de venta para los diversos productos que le da la actividad primaria. “Aquí atiendo, en promedio, 70 personas al día y en muchos de los alimentos, utilizo los productos que derivan de la vaca o las gallinas”, menciona.

En total, de esta rama de actividades dependen 18 familias, entre las cuales están las de él y sus hijos casados. “En el caso del restaurant, nos hemos preocupado por tener una muy buena higiene, excelentes cocineras y le estamos echando todas las ganas para nosotros mismos hacer nuestra empresa”, finaliza.

LO DIJO
“Nosotros tenemos, entre la familia, las vacas, las gallinas, el restaurant y la agricultura. Queremos expandirnos un poco más (lo más posible) para no tener que mandar los hijos a Estados Unidos; procuraremos ser autosuficientes aquí”. Arturo Becerra Espejo, productor multifacético.

PIES DE FOTO
FOTO UNO
Establo de explotación de leche, una de las ramas de actividad.

FOTO DOS
Aspecto del restaurante.

FOTO TRES
Nave de gallinas donde se produce el huevo.