Productores de chía lanzan un llamado al gobierno para que los apoyen a promocionar el consumo de la chía en la Entidad, pues apenas cinco por ciento de la población mexicana la consume, según el presidente del Consejo Estatal de la Chía, Rigoberto de la Torre Anaya.

El también responsable del sistema producto chía, hace hincapié en impulsar una estrategia de promoción a través de la Sagarpa y de la Secretaría de Desarrollo Rural, con el fin de que la sociedad conozca todos sus beneficios nutricionales como alimento diario. De ser así, “no tendríamos necesidad de exportarla, le daríamos un gran uso”. El líder de la cooperativa Prolea, Ramiro Ramírez, coincide en el impulso al consumo de esta semilla, “de 100 productores de chía en Acatic, solamente 10 la consumen”.

Junto con el frijol, maíz y el amaranto, la chía era uno de los alimentos básicos de las civilizaciones precolombinas (aztecas y mayas). Su cultivo se remonta a tres mil 500 años a.C. Hoy la ciencia ha comprobado su rico potencial nutricional como fuente natural de ácidos grasos omega 3, antioxidantes, proteínas, vitaminas, minerales y fibra dietética. Además de ayudar con la digestión, reduce los niveles de colesterol y triglicéridos.

Por ello, los productores recomiendan fomentar su consumo. Otros países le llevan la delantera a México: “Los brasileños, canadienses, europeos y norteamericanos la están incorporando a su dieta al ser una garantía de salud. Los alemanes son los que más han investigado el contenido nutricional de la semilla. En México hace falta más difusión e investigación”, refiere el productor de Acatic, Rafael de la Torre.

De acuerdo con el Consejo Estatal de este producto, sólo 30 por ciento de la producción jalisciense se queda en la Entidad, “el resto es vendido por intermediarios o se compra para sembrar las semillas en otros países”, dice su titular.

Añade que gran parte de la chía que es sembrada en otros países, como Australia, China, y la India, proviene de Jalisco.

Rafael de la Torre coincide: “la están aprovechando más que nosotros, la siembran allá y le están dando un mejor uso, allá la gente está más enterada de sus beneficios, también en países sudamericanos como Argentina, Bolivia, Perú, Paraguay, de aquí se llevaron las variedades”.

Explica que esos países han desarrollado una red de valor de la chía desde hace una década, “ofrecen aceite, harina, fibra y semillas seleccionadas”. En Estados Unidos también la demanda es creciente. Mientras que Jalisco, donde la planta se adapta muy bien a las condiciones climáticas y a los suelos con baja o mediana fertilidad, apenas hace unos años se retomó su cultivo, principalmente en Acatic.

La producción en la Entidad llegó a las 35 mil hectáreas el año pasado, con un promedio de 600 kilogramos por hectárea, aunque otros años se alcanzó hasta una tonelada, en promedio, por hectárea, recuenta de la Torre Anaya.

En tanto, Rafael de la Torre adelanta que en las próximas semanas recibirán en Los Altos a la secretaria de Desarrollo Social (Sededol), Rosario Robles, a quien le plantearán una estrategia para promover el consumo de la chía en la Cruzada contra el Hambre.

Al mismo tiempo, los productores buscan el acercamiento de los compradores. “No hemos vendido casi nada, tenemos el 90% de la cosecha en bodegas, este año no ha despegado, no hemos tenido clientes, a pesar de que la cosecha fue de muy buena calidad”, asegura Rigoberto de la Torre y aclara: “Queremos vender el kilogramo de chía negra sobre los 40 y 45 pesos, la blanca en 55 pesos”.

Guillermo Partida, encargado del área de agronegocios de la Cámara Nacional de Comercio (CANACO) en Jalisco, recomienda voltear a ver a este sector: “El cultivo de la chía está incrementándose y aunque el precio se desplomó el último año, es un mercado muy importante y con mucho potencial, sobre todo la chía orgánica, muchas empresas están llegando para captarla y exportarla”.

Piden más apoyos

El productor de chía orgánica certificada por una empresa estadounidense, Rafael de la Torre, exhorta al gobierno a apoyarlos para mejorar la producción: “Lo que nos falta son apoyos para darle un valor agregado con bodegas y laboratorios, empaquetarla y poderla vender en las tiendas de autoservicio por nuestra cuenta, para llevarla al público de manera directa y a un precio atractivo, pues en el supermercado no baja de los 100 pesos, cuando al productor se la toman a muy bajo costo. Así el consumidor tendría más acceso a comprarla y consumirla”.

Lo que más necesitan para avanzar, dice, es mayor inversión, “la globalización nos arrojó al mercado mundial, requerimos inversión de parte del gobierno y también un programa técnico de capacitación dirigido a los productores, no conozco ningún experto en la materia”.

En el mismo sentido, pide a la academia apostarle a la investigación sobre el tema, pues todo el potencial está siendo explotado y desarrollado por otros países.

Pero a pesar de la falta de apoyos para este cultivo, no son pocos los que le han apostado a este sector en los últimos años. Lo sociedad cooperativa Prolea incursionó en el mercado de la chía con el objetivo de conquistar los mercados internacionales. Para lograrlo, ha tenido que darle un valor agregado, comerciándola y exportándola directamente.

“Los socios de la cooperativa decidimos invertir en edificio, maquinaria y almacén para el proceso de la chía, la inversión ha sido costosa y no obstante de haber presentado un proyecto, y de ser prioritario, éste fue negado y las inversiones las hemos hecho con recursos propios y con crédito”, expresa su presidente Ramiro Ramírez.

SABER MÁS

En el dialecto “nahuatl”, la palabra “chiactic” significa aceitoso o grasoso y el nombre del Estado Chiapas, significa “agua de Chía”. Los aztecas utilizaban la semilla de la chía no sólo como base de su alimentación sino también para la elaboración de medicinas y ungüentos cosméticos. Según el portal (www.semillasdechia.com) era fuente de energía para travesías prolongadas y alimento para los guerreros, por eso es conocida como el alimento de las caminatas.