En la economía subterránea se mueven las centrales de abasto del país ante la imposibilidad de pagar impuestos.

Miles de millones de pesos se mueven diariamente de manera subterránea en las 64 Centrales de abasto del país. La complejidad de la reforma fiscal para que los productores del campo expidan una factura a los distribuidores de alimentos obliga a que éstos les paguen en efectivo y sin comprobante y en consecuencia no ingresan recursos al fisco, reconocieron participantes de la Asamblea Nacional Ordinaria de la Confederación Nacional de Agrupaciones de Comerciantes de Centro de Abastos, A.C. (CONACCA).

El Secretario de Asuntos Fiscales de la CONACCA, Jaime Cornejo Castillo, explicó que aún y cuando la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (PRODECON )emitió recomendaciones al Sistema de Administración Tributaria (SAT) para resolver la problemática de los productores del campo que se encuentran imposibilitados para expedir facturas, debido a que no cuentan con Registro federal de contribuyentes, muchos no saben ni leer ni escribir, no hay internet en sus municipios, ni bancos o cajeros automáticos, la dependencia federal las rechazó.

Cornejo Castillo expuso que hay una simulación para tributar por parte de los comerciantes porque están auto facturándose ante la imposibilidad de recibir un comprobante de los vendedores de alimentos provenientes del campo.

La PRODECON emitió recomendaciones al SAT , entre ellas la anuncia de un Registro Federal Génerico “´para poder facturar lo que alguien no tiene posibilidad de hacerlo, por el tema electrónico”.

La CONACCA considera que los funcionarios del SAT no saben del campo “hay un total desconocimiento y si saben de campo solo saben de campo de golf, no de campo de producción y así se lo hemos señalado al titular de ingresos”.

Las centrales de abastos distribuyen 160 millones de toneladas de alimento al año que consumen 75 millones de personas en México. Estas centrales generan cuatro millones y medio de empleos directos e indirectos, así como temporales.

Se estima que el 80 por ciento de este gremio tiene problemas para tributar debido a que la mayoría de sus proveedores en el campo (ejidatarios y pequeños productores agrícolas) no les dan factura como lo exige el SAT y aunque los comerciantes buscan soluciones para ponerse al corriente en su pago de impuestos, a la autoridad parece no importarle otorgarles facilidades para que puedan hacerlo.

Por otro lado , Arturo Salvador Fernández Martínez, presidente ejecutivo nacional de la CONACCA indicó que el cambio en los hábitos de los consumidores, la llegada de cadenas comerciales al país generan severas amenazas al sector, sobre todo porque importan grandes cantidades de productos agrícolas, el transporte enfrenta una competencia desleal en la comercialización de alimentos y hay un déficit en la balanza agro alimentaria.

De acuerdo a previsiones, en el 2018 el comercio moderno tendrá la mayor parte de los alimentos en México, por lo que urgió al rescate del comercio tradicional con una legislación que impida el asentamiento de las grandes cadenas compitiendo con los mercados municipales y tiendas barriales.