Investigadores y estudiantes de la Universidad de Guadalajara desde el año de 1985 han realizado actividades de protección de la tortuga marina en el campamento “Las Glorias”, perteneciente al Ejido del mismo nombre o también conocido como “Valenzuela” ubicado en el municipio de Tomatlán, Jalisco.

La idea de contar con certidumbre jurídica para ampliar los proyectos de recuperación de las poblaciones de la tortuga marina y evitar la depredación humana originó que tanto académicos y voluntarios lograran sensibilizar a los ejidatarios, para que finalmente estos accedieran a donar a la casa de estudios tres lotes de 60 x 40 metros cuadrados, los cuales serán encauzados a proyectos productivos en esta zona considerada santuario de la tortuga marina, principalmente de la especie golfina, la cual arriba a este lugar para anidar.

El presidente del comisariado ejidal, Silvestre Amado Valenzuela, indicó que otorgan este terreno para que la UdeG tenga la “seguridad jurídica para atraer más apoyo del gobierno a la Universidad”.

El académico e investigador del Departamento de Estudios para el Desarrollo Sustentable de Zonas Costeras del CUCSur, maestro José Antonio Trejo Robles, entregó un reconocimiento al Ejido, señalando: “Esto es un reflejo de que la comunidad confía en la UdeG”.

Desde su época de estudiante el académico e investigador del Departamento de Estudios para el Desarrollo Sustentable de Zonas Costeras del CUCSur, de la Universidad de Guadalajara, maestro José Antonio Trejo Robles, se enamoró de la magia de las tortugas marinas, “ellas simbolizan la supervivencia, después de más de 150 millones de años”, señala de forma emotiva a un grupo de periodistas invitados a conocer el trabajo que se realiza para su conservación en el campamento “Las Glorias”.

Se dice que las tortugas marinas convivieron con los dinosaurios, ellos ya desaparecieron, pero ellas todavía no, por eso la importancia de preservarlas ya que actualmente se encuentran en peligro de extinción.

Se han establecido regulaciones que prohíben su captura, matanza y comercio, indica al mencionar las estrategias que se siguen en el campamento con la finalidad de que las tortugas estén lo mejor posible: “Investigación, protección, educación ambiental y participación comunitaria”.

Refiere que aunque la Secretaria del medio ambiente y recursos naturales (SEMARNAT) emitió en la Norma (NOM 162) especificaciones para la protección, recuperación, y manejo de las poblaciones de tortugas marinas en su hábitat de anidación, no concuerda con la reglamentación que señala que: “Las crías nacidas tanto in situ como en vivero o corral, no podrán ser manipuladas por los visitantes aún y cuando sean niños para su liberación”.

Por otro lado el investigador expuso que para la temporada de anidación (2014-2015), iniciada en julio pasado, el campamento ha realizado labores de protección: patrullaje, cuidado de hembras y colecta de nidos. En un tramo de 20 kilómetros del playón de Mismaloya, han colectado más de dos mil nidos y liberado más de 50 mil crías.

Cabe señalar que en esta labor han participado voluntarios de Estados Unidos e Inglaterra, así como estudiantes de la licenciatura de Biología marina. A Jalisco llegan 4 especies de tortugas marinas: la Golfina, Laúd, Prieta y Carey .

Las tortugas tienen la extraordinaria habilidad de anidar exactamente en la misma playa en la que nacieron, por lo que se dice que son “para patria” y que en su cabeza tienen magnetita, lo que las hace sentirse atraídas por el mismo lugar en la que su madre puso el nido.

La defensa de las tortugas marinas no ha sido una odisea fácil, debido al bajo presupuesto con que cuenta el campamento para llevar a cabo las actividades y estrategias para su conservación. La Universidad de Guadalajara le destina 60 mil pesos anuales al campamento los cuales en su mayoría se destinan a la compra de combustible para el patrullaje de la costa y alimentos para los voluntarios que trabajan en el cuidado de esta especie.

Ejidatarios donan terreno a la U de G para preservar la tortuga marina