El precio y el costo son dos variables económicas a las que están dispuestos, oferentes y demandantes, a intercambiar sus productos, sin embargo en el sector agropecuario en algunos casos no se da el libre comercio a pesar del modelo neoliberal que impera en México. Para algunos productos agropecuarios, existe en el país, un control de precios (precios de referencia), medida que tuvo un éxito parcial hacia finales del siglo XX originando así un elevado subsidio al campo sin que hubiera un reflejo al incremento de la producción y la productividad del sector y sobre todo por la corrupción institucional que manejaba los presupuestos. Jalisco aporta 11% del PIB del sector agropecuario en México, y 6.3% del total de la economía ocupando el cuarto lugar nacional en el PIB en 2014. Sus principales aportaciones son en maíz, ganado bovino, caprino, porcino, leche, pollo y huevo; además de frijol, chile seco, garbanzo y agave tequilana, entre otros.

Ante la globalización económica es imposible manejar dos tipos de política económica para el sector agropecuario. Para los productos altamente rentables no existe esa regulación de precios, y para algunos como el maíz, la leche y la carne por medio de los rastros, es decir, los insumos tienen el mismo costo tanto para los regulados como para los no regulados, lo que hace difícil para los productores la producción de básicos no así en los productos de riego donde normalmente existen productos no regulados. Es decir, los márgenes de utilidad para los productos aumenta la ganancia en uno, y en el otro saca exclusivamente los costos de producción (caso maíz).

En este sentido, urge modificar la política económica del sector agropecuario, es decir, un control de costos de producción que permitan al productor de básicos una ganancia que posibilite entrar a un mercado más competitivo, con mayor tecnología y sobre todo ganancias al productor, u otra solución sería dejarlos a que la oferta y demanda fije los precios del producto como ocurre con otros productos agropecuarios, esto es una propuesta difícil de lograr pues ante la globalización no necesariamente se indica que se tiene que modificar políticas económicas que permitan a los productores entrar a mercados más competitivos, si se observa en los últimos 30 años la producción y la superficie de maíz en México ha sido la misma, producto de los altos costos y control de precios.

La desaparición de normalistas en Iguala, Guerrero, ha ocasionado un despertar de muchos sectores de la población que no han tenido respuesta a sus y esto ha tenido una repercusión en el estado de Jalisco y en otros estados de la república donde han existido propuestas que se han ido incrementando. Pero el problema empieza a subir de tono, la violencia es un factor que empieza a ser noticia todos los días y en nuestro estado los productores de maíz y de leche ya han tenido fuertes manifestaciones en diferentes dependencias pero existen otros productos que también deben recibir atención, de lo contrario, los afectados podrán manifestarse y ocasionar una violencia generalizada que, de no aplicar políticas económicas de acuerdo a los momentos que se viven, podrían generar un caos y sobre todo una dependencia alimentaria del exterior como ya ocurre con algunos productos que están ingresando al país: es mejor invertir en pesos que importar en dólares.

Autor: Nicolás Vázquez Miramontes, Profesor investigador asociado al Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias