Ahora que estamos iniciando un nuevo año y después de escribir durante el 2013 sobre diversos temas relacionados al quehacer rural de nuestro entorno y dadas las expectativas que se nos presentan, deseo compartir algunas reflexiones sobre las perspectivas agropecuarias en el mundo de cara a los próximos diez años, esto basado en un estudio que han hecho el favor de enviarme algunos amigos expertos y colaboradores de la FAO.

Analizando el documento de la OCDE-FAO Perspectivas Agrícolas 2013-2022, muestra que es un importantísimo informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y la FAO, sobre las perspectivas agrícolas en la década mencionada. Esto representa un gran esfuerzo porque hacen una evaluación de los mercados nacionales, regionales y mundiales de los productos básicos agrícolas. En este breve espacio trato de resaltar algo que pueda interesar a los lectores de AGROAMIGO.

Este estudio realmente no presentan un pronóstico del futuro, más bien plantea un escenario estimable y que es realizado en base a las condiciones económicas y climáticas imperantes, a las políticas comerciales y agrícolas de los países y sus tendencias de productividad a largo plazo.

Para la producción agrícola mundial de los productos básicos (cereales, oleaginosas, azúcar, algodón, carne, productos lácteos y pesca), se proyecta un crecimiento de 1.5% anual en promedio, más lento en comparación con 2.1% de la producción en la década 2002-2012. Pero también se destaca que el consumo de los productos analizados, se incrementará en los países en desarrollo, como nuestro país, debido al crecimiento de la población, mayores ingresos, los cambios en la dieta alimenticia y hábitos de consumo.

Se señala contundentemente que en la actualidad los precios de productos básicos son históricamente altos. A corto plazo, se dice que los precios de los cultivos bajarán con la recuperación de la producción y a largo plazo, se prevé un aumento en los precios tanto de los cultivos como de los productos pecuarios, junto con un alza mayor en los precios de la carne principalmente. Aquí es importante destacar por cierto, que la relación entre los precios de los productos básicos y lo que los consumidores pagan por sus alimentos, en general no es realista, la gente siente que los precios de los productos básicos siguen siendo altos. Según el estudio el gasto en alimentos representa entre 20% y 50% del presupuesto familiar y por lo tanto su abastecimiento de alimentos sigue siendo una preocupación.

Por otra parte, en los comportamientos de los mercados mundiales, un tema de mayor interés es la fijación en China, que tiene una población de más de 1200 millones de consumidores y un sector agroalimentario con tremendo crecimiento. Frente a sus limitaciones de producción y aumento de su demanda, se dice que China importará más alimentos en el futuro. Como resultado, se prevé una mayor apertura del sector agrícola de China variando para cada producto, así que esto compensa la posibilidad para otros países de hacer comercio internacional con este “coloso”.

En otro aspecto, desde hace ya más de 20 años se sigue con reformas en las políticas y el crecimiento económico en todo el mundo y México no es la excepción. Se ha ido transformando la agricultura en un sector más orientado al mercado que ofrece oportunidades de inversión. Acordémonos que desde entonces se hablaba de precios de garantía al productor de maíz, ahora es el mercado el que fija los precios, no las políticas públicas.

Un asunto por otra parte destacado en el informe, son las amenazas al entorno mundial de seguridad alimentaria, que generan incertidumbre como la volatilidad de los precios y el déficit de producción. Una sequía como la que se vivió en Estados Unidos y otros países, seguida de los bajos inventarios, podría provocar el alza en los precios de los cultivos en 15% a 40%. Los precios de la energía también crean incertidumbre.

Finalmente, con optimismo veo una parte fundamental en el estudio, donde señala que se espera que los países en desarrollo aumenten su participación en la producción mundial y en el comercio. Me parece que este estudio permite revisar cómo estamos ”caminando” en México y en nuestro Estado y si existe esa correlación: “que estamos en la globalización y que todo tiene impacto en nuestra economía agropecuaria”.