La Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) y la Comisión Nacional de Pesca (Conapesca), firmaron un convenio que pretende fortalecer la economía de las familias que subsisten todavía de la actividad pesquera en la Ribera de Chapala y rescatar la especie endémica del Pez Blanco, uno de los principales atractivos que tuvo la gastronomía local hace varios años.

Dicho convenio firmado por el titular de la SEDER, Héctor Padilla Gutiérrez, y su homólogo de Conapesca, Mario Aguilar Sánchez, contempla la reactivación del Centro de Acuacultura Tizapán El Alto, el cual actualmente opera al mínimo de su capacidad, con una producción de poco más de un millón de crías al año, principalmente de Tilapia, Bagre y Carpa en un espejo de agua de casi seis hectáreas.

Con la inyección de recursos a este Centro, se verá también beneficiado el Laboratorio donde se desarrollan importantes proyectos de investigación, que incluye el rescate de especies endémicas de Chapala, como es el caso del llamado pez blanco.

Uno de los orígenes de mayor relevancia en la crisis de los pescadores de la Ribera del Lago de Chapala, tiene que ver con las afectaciones ambientales que ha sufrido el Lago. De acuerdo a investigaciones realizadas por la Universidad de Guadalajara, el agua ha disminuido su calidad por los contaminantes que ingresan por el Río Lerma y el vertido de aguas residuales urbanas de las poblaciones circundantes. Esto ha afectado la producción de peces, lo que además se ha podido percibir en el aroma y sabor del pescado.

El Centro de Acuacultura de Tizapán beneficiará a mil 600 familias de pescadores, los que han tenido que diversificar su actividad debido a la merma de su ingresos por la venta de pescado, que a su vez es resultado de las bajas capturas de especies comerciales y que son insuficientes para cubrir su necesidades todo el año, teniendo como alternativa emplearse en el campo, en la construcción, emigrar a otras ciudades o a los Estados Unidos.

Por: Marcela Leopo Flores