“¿Y ahora qué?”, una de las preguntas que no pueden faltar cuando un estudiante egresa de la carrera, con tantas ansias está dispuesto a desarrollarse. Y en las artes plásticas no es la excepción.

Tarde o temprano llega el momento de enfrentar la realidad, de estar cara a cara con la práctica y de ir descubriendo que hay más temas en los que tienes que estar más preparado de lo que habías imaginado, de allí la importancia de fomentar proyectos como “Adopta un artista” propuesto por el maestro José Luis Malo.

El proyecto comparte la idea de la famosa frase de Isaac Newton: “A hombros de gigantes”, con la cual el científico argumentaba que la experiencia y el conocimiento obtenido eran fruto del trabajo de colegas que lo antecedieron. Así mismo, “Adopta un artista” busca que en el compartir se acorte el tiempo necesario para tomar la madurez y desarrollarse de manera integral y profesional en las artes. En esta primera edición, el artista Ernesto Loza ha recibido la mentoría de José Luis Malo y Verónica Jiménez.

Durante 2016 y 2017 se apoyó a Ernesto con asesoría y producción. Para su profesionalización se le dieron clases técnicas, administrativas, financieras y de marketing. También recibió el patrocinio de sus materiales y se le brindó un espacio de trabajo con lo cual mejoró la calidad de sus obras.

En este periodo se logró gestionar con éxito las exposiciones individuales No hay camino al paraíso, Naguales del Occidente, La danza y Visiones del espíritu, además de participación continua en exposiciones colectivas, subastas y ser representado por una galería.

Hoy en día, Ernesto Loza se consolida y se maneja como un artista profesional, ha logrado un lenguaje único en su temática con los seres que plasma en cada lienzo y es de los jóvenes que encabezan la nueva generación de artistas tapatíos, habiendo acortado la brecha que todos enfrentan gracias a “Adopta un artista”.

NOTA IMPORTANTE: Daniel, por favor esta cita de Ernesto Loza ponerla en un recuadro especial.

  • Al final de la noche, cuando irremediablemente despierto bajo la luz diurna de esta realidad, la sombra que arrastro me lleva a trasplantar mis aventuras oníricas. Entonces retrato la fantasía, la magia. Retrato los arquetipos tal como los percibo: poderosos monarcas de los reinos de la imaginación y del silencio. Bestias sagradas y brujerías, danzas paganas, ritos de paso, hombre y mujer, la búsqueda de la sabiduría interior.

    Ernesto Loza