Anterior a la aprobación reforma energética, el desarrollo de la industria del etanol como biocombustible se había visto obstaculizado en el país, pero ahora Petróleos Mexicanos (Pemex) comenzará a vender gasolina mezclada con etanol en varias entidades como primer paso de un programa que busca no sólo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, si no también impulsar la producción de caña de azúcar y sorgo.

El mes pasado se dieron los primeros avances cuando la paraestatal suscribió seis contratos para la adquisición de etanol anhidro con las empresas ganadoras de la licitación: Alcoholera de Zapopan, Bioenergéticos Mexicanos, Soluciones en Ingeniería Naval, Marina y Terrestre, Destiladora del Papaloapan y Fabricación de Alimentos Tenerife.

En una primera etapa serán comercializados 60 mil barriles diarios de gasolina con 5.8 por ciento de etanol en los estados de Tamaulipas, San Luis Potosí y Veracruz.

Mediante contratos a 10 años de vigencia, la paraestatal adquirirá un monto mínimo de ocho mil millones de pesos y un monto máximo de hasta 11 mil 457 millones de pesos de etanol producido en el país, con lo que adquirirá hasta 123 millones de litros al año.

Pero además, Pemex prevé la inversión de 880 millones de pesos en el desarrollo de la infraestructura para manejar y mezclar el etanol, así como para preparar gasolina base en las refinarías de Ciudad Madero, Tamaulipas, y en Minatitlán, Veracruz.

Con esto, se verán beneficiados productores de caña de azúcar de Veracruz y de sorgo de Tabasco, pero la oportunidad estará abierta para productores agrícolas de otras entidades pues en el transcurso del año habrá licitaciones adicionales.

“El acuerdo impulsa el desarrollo de los biocombustibles, además que se generarán más empleos y se incrementará la rentabilidad en la producción de la caña y sorgo”, señaló a los medios el secretario de Energía federal, Pedro Joaquín Coldwell.

Mientras que Emilio Lozoya Austin, director General de Pemex, aseguró que la paraestatal da un paso importante con la adquisición de este insumo al aprovechar la producción rural nacional en la elaboración de productos petrolíferos.

Por su parte, especialistas allegados al sector señalan las ventajas y beneficios para los productores de caña y sorgo en el marco de la reforma energética aprobada el año pasado. Los cambios a la legislación, sostienen, ponen en la mesa las condiciones para introducir etanol en la gasolina.

En reiteradas ocasiones, el líder nacional del Sindicato de Trabajadores de la Industria Azucarera y Similares, Adrián Sánchez Vargas, ha planteado que el etanol es el futuro de la industria azucarera mexicana.

En entrevista con la Organización Editorial Mexicana, sentenció que el etanol es el futuro de los ingenios, “pero debe modernizarse para ser una industria integral en producción de alcohol y cogenerar biocombustibles para que en vez de que trabaje cinco meses funcione todo el año, como lo hacen en otros países”.

Añadió: “Así como algunas alcoholeras ya ganaron licitaciones para ser proveedores de Pemex habrá otras que se van a instalar; además de los ingenios que deberán producir el combustible como una manera alterna de obtener ingresos”.

Lo cierto es que la producción de etanol en el país tiene un gran potencial: Para 2020 la Secretaría de Energía (Sener) calcula que el volumen máximo de demanda sea de 498 millones de litros anuales.

En el mundo, los países con mayor producción de etanol son Estados Unidos y Brasil, con un volumen anual de 52.6 y 22.7 miles de millones de litros respectivamente. De acuerdo con la Sener, el desarrollo de la industria fue producto de políticas consistentes en inversión gubernamental directa, el establecimiento de requerimientos legales para el uso del etanol, la implementación de subsidios y de otros incentivos, los cuales se han reducido o eliminado a medida que la industria ha madurado.

Las áreas de oportunidad…

Un análisis de la Sener identificó las áreas de oportunidad para el desarrollo de la industria del etanol como biocombustible en el país. La conclusión es precisa: los dos principales cultivos con los que cuenta México para producir etanol son la caña de azúcar (el único con excedentes) y el sorgo grano, considerándose viable que el 70% sea atendido con caña de azúcar y el resto con sorgo.

“En el caso de la caña hay 6.3 millones de hectáreas con un potencial de rendimiento de hasta 270 toneladas de caña por hectárea con las mejores tecnologías, variedades y condiciones ambientales, y 85 litros de etanol por tonelada o 22 mil 950 litros por hectárea con las mejores tecnologías de planta”, cita el diagnóstico.

En lo que refiere al sorgo, el país cuenta con 15.8 millones de hectáreas para su cultivo con un potencial de rendimiento de siete toneladas por hectárea, y 420 litros de etanol por tonelada o dos mil 800 litros por hectárea con las mejores tecnologías.

En Jalisco está por entrar en operaciones una planta de producción de etanol en Tomatlán a partir de caña de azúcar. El objetivo es producir 37.5 millones de galones de ese combustible al año a través de un esquema de inversión único en su tipo, que contará con inversión privada nacional y extranjera, y los productores serán dueños de una parte de las acciones.

SABER MÁS
Los líderes
Los principales estados con potencial productivo en caña de azúcar son Chiapas, Jalisco, Nayarit, San Luis Potosí, Tabasco y Veracruz; mientras que para el sorgo grano son Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Sinaloa y Tamaulipas.
Oferta potencial
En el país existen 51 ingenios, de los cuales 40 pueden producir etanol. Si esos 40 ingenios destinan a la producción de etanol el 8.5% o el 16% de su capacidad de molienda y un 20% de mieles, podrían alcanzar una producción máxima de 462 y 789 millones de litros de etanol anuales, respectivamente.