La conservación del  sistema ancestral de agricultura de las chinampas no es una tarea sencilla, pero es un esfuerzo que tiene como soporte a sus habitantes, afirmó Erasto Ensástiga Santiago, coordinador general  de la Zona Patrimonio Mundial Natural y Cultural de la Humanidad en Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta, durante el taller regional para el diseño del proyecto Conservando la agrobiodiversidad ante el cambio climático y la presión de la urbanización.

Esta acción se ubica dentro de la declaración que la  Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) ha hecho a favor  de la agricultura chinampera de la Ciudad de México, como parte del patrimonio agrícola de la humanidad.

Además, el tema cobra relevancia ante los problemas que han afectado a los agricultores chinamperos, luego de los sismos recientes.

“Tenemos que conservar  tres mil 584 chinampas que tenemos activas ahorita y rescatar 17 mil que están inactivas. Las diversas denominaciones logradas como Patrimonio de la Humanidad o Patrimonio Agrícola son herramientas para defender a esta zona”, expuso Ensástiga Santiago.

A su vez, Eduardo Benítez Paulín, representante  de Programas de la Oficina de Asociación y Enlace en México de la FAO, manifestó el compromiso de la organización internacional para conservar esta zona.

“Desde hace cuatro años hemos venido trabajando con la autoridad de la zona patrimonial, para acompañarlos, junto con los pequeños productores, mujeres y hombres, a lograr el uso sostenible de los recursos naturales y fortalecer así un sistema alimentario sostenible para la Ciudad de México. Debemos mantener esta zona por su importancia para la agrobiodiversidad para el país”, manifestó Benítez Paulín.

Vicente Arriaga Martínez, coordinador del proyecto por parte de la Comisión Nacional de Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), expuso que en la Ciudad de México aún hay importantes zonas rurales y de producción agrícola, siendo la zona chinampera una de ellas.

“Es un gran reto incorporar la zona chinampera a este proyecto ya que lo que buscamos es lograr conservar los cultivos tradicionales y justamente la agrícola tradicional es lo que se está perdiendo en las chinampas”, afirmó Arriaga Martínez.

La palabra chinampa viene del náhuatl cinamitl, que significa tejido sobre cañas y son una forma de cultivo cien por ciento mexicana. En la antigua Mesoamérica se formaba una especie de balsa con tierra sobre el lago y ahí se cultivaban flores y  hortalizas. Se extendieron en la zona lacustre de México- Tenochtilán.

 

EL DATO

La FAO y la  CONABIO buscan con este proyecto incrementar el conocimiento de los agricultores y sus familias, incluyendo los jóvenes, sobre la importancia de la agrobiodiversidad para aumentar su valoración y uso sustentable para lograr su conservación.

Actualmente, existen 36 sitios declarados como Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial en el mundo, que proporcionan alimentos a cerca de 2 mil millones de personas. Con dicho nombramiento de la FAO, el sistema agrícola chinampero de la CDMX se convirtió en el primero de Norteamérica y en el tercero de América Latina y el Caribe, después de la agricultura de Chiloé, Chile, y la agricultura andina de Perú.