Se requieren estudios actualizados de los suelos.

Por ignorancia de las condiciones físico-químicas de sus terrenos, hay agricultores que aplican fertilizantes fosforados donde no se requiere, y por lo mismo, se desperdicia al menos 30 por ciento del dinero invertido en la nutrición vegetal.

Esto es una acción contradictoria en un momento en que la producción de maíz y otros granos requiere actualmente de paquetes tecnológicos muy precisos para reducir los costos y aumentar los rendimientos, de modo que ello se oriente a sacar buenas utilidades y cuidar los recursos naturales, como es el suelo.

Tal aseveró el consultor Miguel Trejo Luna, quien refirió que este planteamiento viene al caso en un momento en que los costos de producción deben optimizarse para que haya mejores ingresos para el productor.

Hizo énfasis el entrevistado en que un punto clave es recuperar el equilibrio de las condiciones de los suelos de cultivo para contrarrestar el deterioro que se ha generado por la utilización intensiva de insumos agrícolas, lo que supone la realización de análisis de los terrenos. Citó que este análisis sería la base para conocer qué tipo de fertilización debe aplicarse.

Insistió en que el suelo debe considerarse “un ser vivo” y revertir la situación actual en que en gran número de casos de productores lo tienen muerto y por lo mismo, improductivo.

Detalló que el estudio permanente de los suelos, junto con otras variantes, como el uso de semillas certificadas, la calibración de las sembradoras y el número de plantas por hectárea, son factores determinantes para bajar costos y elevar rendimientos, lo que al final redunda en obtener más ingresos y operar con el mínimo de pérdidas.

Puso el ejemplo de que hay casos en que se siembran 90 mil plantas por hectárea, pero solamente nacen 70 mil, lo que plantea otra pérdida en ingresos posteriores, si se considera que cada semilla tiene un costo de 35 a 40 centavos.

Trajo a colación que si bien los agricultores tienen conocimientos básicos de su actividad, hay factores que no los tienen bajo control pleno por no afinar detalles de gran importancia, los que influyen en forma determinante en la rentabilidad. Afortunadamente, explicó que los agricultores toman conciencia de su situación al comprobar que la asesoría adecuada redunda en mejores ingresos a su bolsillo.

Trejo Luna agregó que de la mano de asegurar la buena calidad del suelo y de recurrir a los mejores prácticas agronómicas, los agricultores debe también prevenirse contra los riesgos del mercado, por lo que en esto deben aprovecharse los beneficios de la agricultura por contrato y de los contratos de futuros para asegurar en forma anticipada los precios de los granos, lo que se ha promovido recientemente de parte de la federación y el Gobierno de Jalisco.

También indicó que debe reducirse la siembra del maíz blanco y darle impulso a la producción del grano amarillo, ante la gran demanda del segundo de parte de las industrias almidoneras y del sector pecuario.

Al respecto, expuso que en la zona Occidente del país se importan cerca de tres millones de toneladas del maíz amarillo, lo que plantea una oportunidad de sustituir las importaciones con el grano producido en el campo de Jalisco y los estados vecinos.

EL DATO
Por el uso innecesario de fertilizantes nitrogenados se desperdician 1,800 pesos en cada hectárea, lo que trae una merma considerable para el agricultor.