TOTOTLÁN, JAL. Las granjas ya no son solamente de animales de sangre caliente. En el campo mexicano gradualmente crece el número granjas acuícolas. Y así, gradualmente la tilapia producida en granjas tecnificadas se integra a la oferta alimentaria como un producto disponible todo el año y de gran valor nutricional.

Un ejemplo se tiene en la granja de Juan de Dios Barba Vargas, quien refirió que aunque ya tiene avanzado un tramo de camino en conocer el negocio de la acuicultura, el reto sigue muy exigente porque la gran mayoría de consumidores solamente buscan el pescado en el tiempo de la cuaresma.

En su granja Santa Elena, ubicada en el municipio de Tototlán, este productor comentó que la crianza de estos peces supone un periodo de cuatro a cinco meses, en unos estanques circulares de nueve metros de diámetro con agua de pozo profundo, donde se engordan con alimentos balanceados.

Trajo a colación que en este municipio, como en otros de la Ciénega de Chapala, se le ha apostado a las granjas acuícolas, como se muestra con cinco unidades de producción que se tienen establecidas en tierras tototlenses.

Explicó que el alimento debe ser peletizado y debe flotar en el estanque para que las tilapias lo engullan. Las piletas de geomembrana de plástico deben tener un clima controlado que no baje de los 20 grados para no retrasar el ciclo de crecimiento, la iluminación necesaria junto con el gasto en el bombeo del agua, son de los costos más impactantes.

En el caso de su granja, detalló que se tiene un costo de producción de 24 a 32 pesos por cada kilogramo, lo que hace posible un producto nutritivo y de muy buena presentación, como la ausencia del olor a tierra que tienen los peces de embalses silvestres, como presas o ríos. Ha aprendido que ciertos hábitos de las tilapias son de gran importancia, no sólo para asegurar la supervivencia de los peces, sino para que el negocio de la crianza llegue a su objetivo buscado.

Necesidad de motivar al consumo

Barba Vargas insistió en que hay necesidad urgente de fomentar el consumo de pescado y mariscos, lo que supone acciones en varias vertientes, desde integrar la cadena productiva que incluye a granjeros, comerciantes, restauranteros y consumidores finales. También indicó que se tiene una competencia desleal con productos asiáticos que entran a precios muy por debajo de los peces de engorda nacionales, lo que debe revisarse a fondo.

Refirió que con una mayor difusión de las bondades de la tilapia, como su olor no penetrante propio de otras especies de pescado, además de pocas espinas (en comparación con las carpas) y su alto contenido de Omega 3, son ventajas que hay que hacer valer al consumidor.

También reconoció que hay apoyos oficiales para el establecimiento de granjas que deben aprovecharse para las inversiones en proyectos acuícolas tecnificados y que suponen recursos en favor del productor vía los programas de concurrencias entre los Gobiernos Estatal y Federal.

EL DATO
La producción mexicana de peces y mariscos supone al año un millón 600 mil toneladas, un volumen en el que la tilapia aporta 5 por ciento de la captura.
Fuente. SAGARPA.