TUXCACUESCO, JAL.

El ambiente desértico descrito por el escritor Juan Rulfo en las tierras del llamado Llano Grande en el Sur de Jalisco, cada vez se aleja más de tal descripción.

Y es que esta simbólica geografía ha empezado a captar una inversión de 25 millones de dólares por parte de la firma sonorense Grupo Molina en el establecimiento de 500 hectáreas de plantaciones de uvas de mesa, lo que marca una nueva etapa en la diversificación del sector agrícola jalisciense.

El titular de la Secretaría de Desarrollo Rural de Jalisco (SEDER), Héctor Padilla Gutiérrez, señaló que esta inversión “sale en una época en que casi no hay producción de uva de mesa en el mundo y eso le representa a Jalisco una oportunidad.”

Por su parte, el director de Grupo Molina, Marco Antonio Molina Rodríguez, refirió que el microclima de Tuxcacuesco, de características tropical seco, fue determinante para plantar uva ahí, y con ello desistir de Perú como destino de ésta. Hizo notar que luego de dos periodos de siembra experimental de la uva en Tuxcacuesco, se tienen ya buenos resultados, lo que anticipa que cuando el proyecto llegue a su fase de maduración se producirá un volumen superior al millón de cajas (cada una de nueve kilogramos). Citó que la meta para 2018 es una cosecha de 300 mil cajas. Detalló que los 25 millones de dólares sólo suponen el costo de la infraestructura productiva que implica las estructuras metálicas para que ahí se enreden las vides, además de los costos en riego por goteo y la adquisición del material vegetativo, entre otros gastos.

A su vez, el responsable de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Recursos Hidráulicos, Pesca y Acuacultura del Gobierno del Estado de Sonora (SAGARHPA), Julio César Corona
Valenzuela, expresó que este nuevo negocio es una muestra de un acercamiento muy benéfico entre la entidad sonorense y el campo jalisciense, tanto entre sus autoridades, como entre sus actores productivos, sobre todo en la apuesta a la innovación.

El alcalde de Tuxcacuesco, José Guadalupe Fletes Araiza, dijo que la región de los cuentos de Rulfo ahora capta al año hasta 15 mil jornaleros migratorios, además de contar con fuentes de trabajo fijo para unos 3 mil trabajadores que atienden los cultivos en invernaderos, acolchados y mallasombras, con base en la abundante agua del subsuelo y lo que aporta el río Armería. El citado Padilla Gutiérrez dijo que afortunadamente se quedó atrás la narrativa de una tierra improductiva descrita por el autor de la novela “Pedro Páramo”.