La calientita historia del ponche y el tejocote

Home/Diciembre 2018/La calientita historia del ponche y el tejocote

La calientita historia del ponche y el tejocote

No podemos pensar una posada o cualquier celebración navideña sin el aroma y el calor de un ponche de frutas. En días en que el frío se impone y la tradición nos mueve a expresar nuestro contento desde el fogón de la cocina, el ponche decembrino viene a cubrirnos, arroparnos, con el más reconfortante de sus espíritus; no se diga si además ese espíritu es alegrado con un poco de alcohol: tequila, ron o brandy. Pura felicidad.

Sin embargo, el famoso ponche, aunque muchos así lo crean, no es originariamente mexicano. En realidad, el único elemento en verdad nacional es el mal valorado fruto del tejocote.

Por su parte, el respetado Diccionario de la Gastronomía Mexicana, que publica la prestigiosa casa editora Larousse, nos apoya con una precisión ejemplar: “Bebida caliente que se elabora con varias frutas cocidas en agua, canela y piloncillo. En el Distrito Federal se prepara con tejocotes, caña de azúcar cor­tada en trozos, manzanas, guayabas, piña y ciruela pasa; todas las frutas se cuecen en agua con piloncillo, azúcar y canela. Pue­­de incluir otras fru­tas como rebanadas de na­ranja o lima, lo que le aporta un sabor más ácido; también se puede aña­dir orejones, los cuales se hidratan en la misma bebida. En ocasiones se le agrega flor de jamaica, ta­­­marindo, manzanilla y anís, para darle más sabor. Los adul­tos toman el llamado ponche con piquete, al que se añade ron, aguardiente o brandy. En Co­lima se preparan ponches fríos con frutas como guayaba, ta­marindo y piña; la pulpa de la fruta se hierve con agua y azú­car. La bebida se deja enfriar y se mezcla con algún aguardiente de caña o con tuxca. Son especialmente famosos el ponche de coco y el de granada. En Chihuahua incluye guayabas, tejocotes, manzanas, cañas, ciruelas pasas, nueces, canela, azúcar y, a veces, flor de jamaica. Se toma a menudo con ron, brandy o sotol. En Guerrero se prepara el ponche de frutas con papaya, piña, sandía, jugo de naranja y azúcar. En Jalisco se prepara el ponche de tamarindo con agua, tamarindo, flor de Jamaica, azúcar y mezcal. En el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, es una bebida preparada con leche, huevo, canela y azúcar, que se acostumbra beber mientras se comen las garnachas. En Querétaro incluye ciruelas pasas, pasitas, canela, trocitos de caña, tejocotes, guayabas y cáscaras de naranja y limón.”

Es grande la tentación de afirmar como mexicano tan emblemático deleite. Una especie de intento por aportarle una raya más al orgullo nacional. Pero, el ponche en realidad es un regalo de La India a la cultura culinaria mundial.

Hace cientos de años, los marineros británicos que conquistaron aquel territorio asiático saborearon una bebida llama pac, que por su pronunciación semeja a la palabra punch del inglés, la cual derivó en “ponche” por la castellanización del sonido. El nombre hindi de esta bebida significa, literalmente, “cinco”, ya que se preparaba tan sólo con cinco ingredientes: alcohol, azúcar, agua, limón y té.

La receta del brebaje viajó a Inglaterra, de ahí trascendió a los países de toda Europa, incluido España, de donde viajó hasta México.

Sin embargo, a lo largo de este periplo temporal y geográfico, a la receta se le han agregado ingredientes a modo y gusto de cada región.

Y claro, es de suponerse, el ingrediente que le da la mexicanidad a nuestro ponche navideño es el tejocote. Palabra que tiene su raíz en el náhuatl clásico “texócotl”, que significa “fruto parecido a una piedra”.

En la revista gastronómica digital avalada por la capitalina Universidad del Claustro de Sor Juana, Uziel Jiménez Esponda señala, en su artículo Tejocote, un fruto poco valorado, que tan decembrino fruto ácido y aromático tiene sus peculiares bondades nutritivas:

“El árbol de este fruto es muy noble. No necesita de cuidados especiales puesto que prácticamente es capaz de crecer en cualquier tipo de suelo y clima. Estos árboles miden de cuatro a diez metros de altura y están repletos de espinas.

El tejocote se da a partir de agosto y los meses más consumidos son noviembre y diciembre. Los principales estados productores de tejocote son Durango, Jalisco y Michoacán.

Cabe destacar que este producto es rico en calcio (importante para fortalecer huesos y dientes), hierro (necesario para producir hemoglobina, la proteína que da el color rojo a la sangre y transporta oxígeno), vitamina C (sustancia que fortalece el sistema inmunológico) y complejo B (necesario para la salud del sistema nervioso, así como de piel, uñas y cabello). Por tal motivo, es muy empleado en remedios caseros contra la gripe, la tos, malestares estomacales, entre otros.”

Así entonces, el ponche no sólo nos regocija el espíritu navideño. Nos recuerda que la historia y la cultura de distintos continentes se unieron para hacer de cada una de nuestras posadas mexicanas un momento inolvidable. Y si en la receta del ponche que estos días hemos de beber va incluido el tejocote, pensemos en la calientita historia del ponche y el tejocote. Y dejemos que la magia de esta estación haga lo suyo.

Tags: |

Leave A Comment

5 × 4 =

Gracias por suscribirte a nuestro boletín! Revisa tu correo por favor.
RECIBE NUESTRAS NOTICIAS
Suscríbete a AGROAMIGO y recibe las noticias por email del sector agropecuario y comercial.
*Por favor revise la carpeta de correos no deseados para la confirmación a su suscripción
Gracias por suscribirte a nuestro boletín! Revisa tu correo por favor.