Ana Marcela Herrera Ramos de Semillas Eterno
“Si eres buen sembrador, no regales tu cosecha al necesitado; enséñale a sembrar”.

Convencida de que la autosuficiencia alimentaria es posible si desde la escuela se nos enseña cómo producir nuestra comida, Ana Marcela Herrera Ramos, desde hace varios años está avocada a la creación de huertos escolares y bardas verdes para la educación ambiental.

En coordinación con el Consejo Agropecuario de Jalisco (CAJ) y su empresa Semillas eterno, han realizado convenio con la Secretaría de Educación (SE) para la implementación de huertos escolares y bardas verdes.

El año pasado dicho proyecto se llevó a cabo en 100 escuelas de la zona metropolitana de Guadalajara, que incluyó a Zapopan, Tonalá, Tlaquepaque, Tlajomulco y el Salto, donde además de brindar capacitación a los niños fue posible consolidar el tema de escuela saludable y sustentable.

Herrera Ramos detalla que el programa de huertos escolares inicia visitando a las escuelas para presentar el proyecto, posteriormente se elige el lugar en donde se instalará el huerto, se nombra a un responsable y el equipo que estará participando de manera comprometida en el mismo.

Posteriormente se instala el huerto, se siembra y se capacita a los niños en introducción de la cultura orgánica.

En una tercera visita se realiza el composteo, el seguimiento y finalmente se les enseña a los educandos a usar repelentes naturales y a cosechar los alimentos.

Cabe señalar que en los huertos escolares se siembran hortalizas como: acelga, betabel, calabaza italiana, cebolla blanca, chícharo, chiles jalapeño y serrano, cilantro, col de repollo, ejote, jitomate, lechuga, pepino, tomate y zanahoria, principalmente.

Esta visionaria empresaria, señala que es posible revertir el déficit en la producción de alimentos y respeto al medio ambiente si desde temprana edad se educa a la población.

De acuerdo a datos de la FAO al año, México invierte alrededor de 15 mil millones de dólares en compras al exterior para completar la canasta básica, una cifra muy cercana a los ingresos petroleros, lo que nos coloca en una posición vulnerable, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).

A pesar de que el país ocupa el decimocuarto lugar a escala mundial como productor agropecuario, también es uno de los grandes importadores de alimentos.