La solución de raíz para erradicar la tuberculosis y la brucelosis en el hato bovino de Jalisco, requiere de medidas de fondo y éstas tienen un costo económico de mil millones pesos, según lo informó el delegado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), Javier Guízar Macías.

El funcionario puntualizó que la tarea de erradicación de estas enfermedades supone diversas acciones, como el llamado barrido zoosanitario que supone hacer las pruebas de detección de la tuberculosis y la brucelosis en todo el territorio estatal, además del establecimiento de medidas muy precisas en el control de las movilizaciones de ganado y la cooperación de los ganaderos y sus organizaciones, lo que implica una estricta disciplina que hasta ahora no se ha tenido como se deseara.

Guízar Macías especificó que se requiere un programa de cinco años, en el que cada año se disponga de 200 millones de pesos para la ejecución de diversas acciones, como un control estricto de la movilización de animales, hasta la detección de los ejemplares enfermos y su posterior sacrificio, de modo que gradualmente se liberen las regiones ganaderas, hasta llegar a una liberación total en el inventario bovino jalisciense.

Por cierto, la autoridad federal agropecuaria reconoce que hay fallas en el control de movilizaciones de bovinos con tuberculosis y brucelosis en las cuencas lecheras de la entidad, lo que es un factor de riesgo en la salud pública humana.

Esto se da particularmente cuando las vacas se pasan de un hato a otro en distancias cortas, luego de transacciones entre los ganaderos.
Por cierto, entre las organizaciones ganaderas se ha trabajado para una mayor concientización entre los ganaderos lecheros, de manera que se informe con más oportunidad de animales enfermos ante las autoridades para que se cumplan requisitos oficiales en la movilización de ganado.

Se ha tenido conocimiento de que la falta de notificación de los ganaderos con ganado enfermo, se da en más de las veces, cuando se va a hacer el sacrificio final del ganado para que se entregue un estímulo económico por cada animal que se sacrifica con recursos de un fideicomiso establecido para tal propósito.

En este tema, la representación de la Cámara Nacional de la Industria de la Leche (Canilec), ha señalado que en la zona alteña, los animales enfermos se pasan de un establo a otro, sin que haya un sacrificio de las vacas positivas a tuberculosis y brucelosis, según la encomienda de avanzar en la erradicación de estas enfermedades.

La Canilec ha insistido en que el combate a la brucelosis y la tuberculosis amerita más acciones coordinadas con otras dependencias oficiales.
Salvador Y Maldonado