La ovinocultura mexicana fue favorecida por una buena labor del fisco. Y es que sus productores tienen actualmente un entorno que permite competir con las importaciones. Por lo mismo, reconocen que en los años recientes, la autoridad fiscal mexicana hizo bien su tarea para contrarrestar la entrada de animales de Oceanía que no pagaban los impuestos correspondientes, lo que ocasionaba una competencia desleal.

El presidente del Sistema Producto Ovinos en Jalisco, Alfonso Ponce Rodríguez, hizo memoria que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha realizado operativos exitosos que han desestimulado las importaciones de borregos de Australia y Nueva Zelanda que suponían embarques de hasta 60 mil animales que llegaban por Manzanillo sin pagar los impuestos de importación.

Recordó que la aplicación de una multa de 8 millones de pesos a una empresa importadora del municipio de Ayotlán, Jalisco, marcó un precedente muy significativo para quienes se beneficiaban con la evasión fiscal.

Refirió que una vez que se frenó la competencia desleal, se han tenido las bases para un despegue de la ovinocultura mexicana, de manera que actualmente se abastece a 60 por ciento de la demanda nacional, cuando anteriormente sólo era el 5 por ciento.

El directivo hizo notar que en esta batalla contra las importaciones ilegales, un factor clave han sido las gestiones de la Unión Nacional de Ovinocultores (UNO) que encabeza Juan de Dios Arteaga.

Retos de Jalisco

Ponce Rodríguez hizo notar que este sector pecuario tiene en Jalisco a productores muy destacados en la calidad genética de varias razas, como Dorper, Pelibuey, Black Belly y Katahdin, entre otras; lo que lo ha llevado a exportar ganado, semen y embriones a varios países latinoamericanos, además de tener un gran posicionamiento en el mercado nacional.

Sin embargo, se tiene un reto peculiar que superar: contar con un rastro Tipo Inspección Federal para vender permanentemente cortes de carne en diversos nichos del mercado, que demandan que el animal sea sacrificado en instalaciones de estas características, como las tiendas de supermercados y ciertos restaurantes.

Detalló que actualmente ya funcionan en el país unos diez centros de matanza TIF especializados en ovinos, donde sus productores y comercializadores se han beneficiado con el acceso al valor agregado del producto, y con ello tener mejor ingreso en vez de la venta de ganado en pie.

En este punto, dijo que la venta de cortes de carne de borrego, debe ser una alternativa para diversificar el destino de la carne de este animal, la que actualmente se comercializa en 90 por ciento para el mercado de la barbacoa y la birria en varias regiones del territorio nacional, sobre todo en el Valle de México.

El directivo del gremio de ovinocultores también afirmó que al igual que la ganadería bovina, se tiene el desafío de repoblamiento de los hatos, los que disminuyeron por varios factores adversos, como las sequías en varias regiones del país y el alza de los granos.

Al respecto, el coordinador de la cadena de especies menores de la Secretaría de Desarrollo Rural de Jalisco (SEDER), Francisco Pinedo, comunicó que los apoyos a la ovinocultura se manejan con recursos del programa de concurrencia en la bolsa común de recursos estatales y federales.

Detalló que tales apoyos suponen recursos (aunados a los que deben invertir los beneficiados) para diversas obras, como corrales, comederos, y bodegas, entre acciones, como incentivos a la comercialización al sacrificar en rastros TIF y estímulos para la crianza (Progan).

EL DATO
Gran parte del consumo de borrego se concentra en el Valle de México por la gran demanda de barbacoa, como sucede en Hidalgo, Estado de México y el Distrito Federal.
Por cada borrego sacrificado en un rastro TIF, su dueño recibe 80 pesos de subsidio federal.
Hace cinco años se tenía un inventario nacional de 6 millones de cabezas, el cual bajó en 40 por ciento por efecto de la sequía y la subida de precio de los granos. Gradualmente se ha repoblado este hato.
Fuente. UNO –SAGARPA.