La producción de leche bovina es una de las ramas más importantes de la ganadería. No sólo se le confiere un alto valor por el tipo de alimento que proporciona, sino que también juega un papel fundamental dentro de la economía por su gran derrama económica y la extensa mano de obra que emplea.

“Es bastante el tiempo que hemos logrado acumular dentro del sector lechero. Originalmente mi señor padre adquiere el rancho en el año de 1962, e inicia a trabajar pero en aquel tiempo bajo un concepto agrícola exclusivamente, manejando diferentes cultivos como chile, frijol, maíz.

A finales de los años 80 principio de los 90, dado el declive comercial del ramo vinícola estatal y ya con nuestra incorporación al área productiva como hijos, se tomó la decisión de cambiar de vocación y enfocarnos 100% a la explotación lechera”, así lo compartió el Sr. Luis Manuel Guerrero Quezada, sucesor de generaciones dedicadas al sector agroalimentario, ganadero lechero y propietario del Establo Matanuzka, unidad de producción pecuaria de alta tecnificación, localizada en el municipio de Luis Moya, Zacatecas, la cual cuenta con un inventario total de aproximadamente 2,500 cabezas de ganado de la raza Holstein, y una línea de producción actual de poco más de 1,400 vacas en ordeña con un promedio productivo de 36 a 37 litros diarios de leche por animal.

“Es así como a grandes rasgos evolucionamos paulatinamente de un sentido agrícola a uno pecuario.

Y como lo mencione, desde el año de 1984 y 1985 que nos unimos al apoyo del rancho, empezamos a impulsar fuertemente el desarrollo del establo con las bases de nuestro padre, siendo así que en el año de 1990 se trajeron dos jaulas de ganado de los Estados Unidos tratando con ello de crecer un poco, llegando en ese momento a una cantidad de 80 vacas, de ahí a la fecha nos hemos ido prácticamente con nuestra propia recría, pero siempre con la idea de invertir en genética, en equipo, infraestructura, en confort y en general en
herramientas tecnológicas de vanguardia que impulsen la producción y la calidad de la leche. En 1997 se instaló un carrusel de ordeña de 32 plazas, y hoy después de 50 años de esfuerzo constante podemos ver con satisfacción que los resultados son positivos, con indicadores productivos y competitivos alentadores, que nos motivan a seguir innovando como base para alcanzar una mayor eficiencia”.

Para finalizar, el Sr. Guerrero Quezada mencionó; “el ganado lechero siempre ha sido muy noble, obviamente años atrás no teníamos las tecnologías que tenemos ahora, las cuales nos han ayudado mucho, facilitándonos el trabajo y dándonos la oportunidad de poder detectar los problemas a tiempo, además de
incrementar la productividad, pero invariablemente, tanto antes como ahora, siempre ha sido difícil la producción de leche, es un negocio muy demandante, las 24 horas y los 365 días del año, sin embargo cuando se tiene la vocación y el gusto por esta valiosa labor, al final del día siempre valdrá la pena el esfuerzo”.