Con un litoral de 351 kilómetros y casi 166 mil hectáreas de cuerpos de agua, el valor de la producción acuícola y pesquera de Jalisco fue de 197 millones 042 mil pesos en 2012, muy por debajo del máximo valor histórico de la última década correspondiente a 518 millones 962 mil pesos en 2007; lo que representa una caída de 62 por ciento.

A nivel mundial, la acuacultura es uno de los sectores de producción de alimentos de origen animal de más rápido crecimiento y, en el próximo decenio, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura calcula que la producción pesquera superará a la de carne de vacuno, porcino y aves de corral.

Durante el primer Foro Estatal para la Reforma del Campo, productores pidieron que la Sagarpa hiciera llegar más información de los programas; que se otorguen garantías líquidas para poder acceder a fondos; y programas de cobertura de precios accesibles.

Exigieron llevar un seguimiento a los diversos apoyos canalizados. “Existe una pulverización y desaprovechamiento de los recursos y apoyos federales y estatales por la falta de una planeación y estrategia para aplicarlos, por la falta de coordinación entre los niveles de gobierno”, subraya Manuel López de Orgánicos Tierra Sustentable.

“Hay millones de pesos repartidos en programas, pero no hay un solo mecanismo para poder medir cómo están siendo aprovechados y el impacto que tienen”, explica el productor, quien propone realizar una matriz de todos los programas e instituciones.

Los allegados al sector coinciden en que a los dos o tres años de recibir un apoyo, muchas de las granjas dejan de producir y se pierde la inversión. Por ello sugieren apoyar a las empresas existentes en lugar de intentar abarcar un mayor número de nuevos proyectos con menor cantidad de recursos.

“Pedimos que se modernicen los programas, desde que se lanzaron se han visto muy reducidos, cada vez hay menos recursos, y la acuacultura requiere una cantidad digna, factible y viable, que los recursos sean equitativos a los que reciben los productores agrícolas y ganaderos”, planteó Pablo López Domínguez, de Tecnoplades.

La principal problemática que aqueja a los productores, según coincidieron en las discusiones para la reforma del campo, tiene que ver con los altos costos de producción, lo que les impide competir con los productos provenientes de Asia. En este tenor, demandaron reducir los costos de la energía, tanto eléctrica como combustible, homologándola a la tarifa agrícola; y que el agua tenga el mismo nivel de prioridad que el uso en la agricultura.

“Es difícil competir con los precios de los productos de extracción. Muchos productores han sido golpeados por los precios, han dejado de crecer por los bajos precios que les quieren pagar y el limitado apoyo financiero de las bancas. Tenemos también pocas concesiones de agua y no tenemos un crecimiento”, opina Alfredo Molina de Aquamol.

Los productores coincidieron en que el Gobierno debe imponer un arancel y una barrera sanitaria a los productos pesqueros que provienen de Asia. “Estamos importando 150 mil toneladas de China y otros países, el producto que entra es de muy mala calidad, 30% más barato que el producto nacional, automáticamente nos sacan del mercado”, comentó Gabriel Mora Gutiérrez, presidente del Comité Estatal de Sanidad e Inocuidad Acuícola.
Elaborar un plan integral del manejo para el Lago de Chapala fue otra de las alternativas planteadas ante los problemas de contaminación que presenta el máximo vaso lacustre del país.

A su vez, reconocieron la necesidad de orientar la pesca y acuacultura a la producción de alimentos para consumo humano, con la finalidad de contribuir al abastecimiento de proteínas naturales de alta calidad y de bajo costo, pues México tiene un consumo de productos pesqueros de alrededor de 9 kg per cápita al año, muy por debajo de la media mundial de 18 kilos.

Se planteó también la creación y reactivación de reservas y laboratorios para producir crías de peces para agua dulce y salada; y se vislumbró la necesidad de crear un Instituto en Acuacultura para formar recursos humanos y cuadros técnicos especializados para explotar el potencial de la actividad en el Estado.

Por otra parte, los allegados al sector exigieron un plan para desarrollar la maricultura en las costas de Jalisco. “La pesca no da más, tiene 30 años en plena decadencia, tenemos que detonar la maricultura para producir al menos 70 mil toneladas que necesita el Estado y atender la escasez de alimentos de origen marino y de la pesca”, explica el productor Pablo López Domínguez.

Para explotar los mares, sugiere delinear una política pública que identifique las áreas de reserva, fortalezca la producción de crías de especies marinas, y establezca un fondo de fomento para el desarrollo. “Debemos ir a la conquista del mar, tenemos un litoral bastante grande que estamos desaprovechando, hay estados que nos están ganando”.

“Estamos en la gestión para diseñar un plan maestro para el manejo de la maricultura en la costa del Estado, primero hay que hacer un estudio integral y estamos en ese proceso con el Gobierno Federal para que de ahí se determine dónde tenemos condiciones para el impulso al establecimiento de granjas para la producción de peces en el mar y reducir, paulatinamente, los apoyos a la pesca, que es una actividad cada día más complicada y menos rentable”, menciona el titular de la Seder, Héctor Padilla.

Explica que los recursos están gestionándose. “Ya tenemos el compromiso de la aportación federal y estatal, el desarrollo del plan maestro tarda como seis meses, será la base fundamental para un impulso de gran escala en la costa”, agrega Padilla Gutiérrez.