Tener en el patio de tu casa, cada día y a la mano, pescado fresco, cangrejos, caracoles y plantas de frijol, chile dulce y cebollines es mucho más sencillo de lo que pudiera imaginarse. Investigadores del Colegio de la Frontera Sur (Conacyt) asesoran a familias y comunidades de Tabasco para que instalen un Sistema Acuapónico de Baja Intensidad, o mejor llamado por ellos: un SABI.

Este sistema combina la acuicultura con la hidroponia, de modo que en un sólo espacio se cultivan simultáneamente animales acuáticos y vegetales frescos. Sin duda, una tecnología sustentable que elimina la “inseguridad alimentaria”, como bien llaman los investigadores a la posibilidad de amanecer un día sin nada para comer.

Un SABI es barato, tiene bajo consumo energético y es ambientalmente amigable. Se trata de un sistema de recirculación. Consiste en lograr que el agua circule del estanque donde viven las tilapias, los caracoles y los cangrejos hacia las tuberías donde se sembraron las plantas de chile, cebollín y frijol. Mediante una bomba hidráulica se impulsa el agua procedente de la alberca. En esta corriente de agua se arrastran los desechos orgánicos de los animales; desechos que servirán de alimento a las plantas. Este proceso sirve como filtrado del agua, de modo que ésta regresa limpia al área de los peces. Los caracoles mantienen limpias las superficies del estanque y los cociles (cangrejos) comen de las raíces de las plantas, lo cual sirve de mantenimiento natural de cada planta. No hay desperdicio.

Un SABI es barato porque se construye con botellas PET (que sirven como macetas) y materiales comunes usados en la construcción. Consume poca energía eléctrica porque aprovecha la fuerza de gravedad y se complementa con una bomba magnética de mínimo consumo. Y es amigable con el ambiente porque son especies endémicas las que se cultivan en él; además de que, luego del llenado completo, el consumo de agua es bajo y la descarga de sedimentos es mínima. “La finalidad del SABI es proponer una estrategia de producción de alimentos en el traspatio familiar de las zonas rurales o periurbanas que permitan la disponibilidad y el acceso a alimentos frescos, inocuos y nutritivos de manera prolongada, y con ello coadyuvar a combatir la inseguridad alimentaria”, señalan los investigadores.

El diseño de este sistema permite que personas de la tercera edad, adolescentes y amas de casa puedan darle mantenimiento a los cultivos invirtiendo solamente un total de dos horas al día (cuatro periodos de media hora cada uno). Y en cuanto a cantidades, un SABI puede proporcionar casi un kilo diario de organismos acuáticos y alrededor de medio kg de vegetales al día.

Para instalar en tu patio un Sistema Acuapónico de Baja Intensidad (SABI) se requiere un área plana de 6×10 metros, agua limpia que puede ser de pozo, río o de la red pública y tener energía eléctrica de baja tensión.

Esta experiencia de autosustento se vive actualmente en Tabasco, como parte del Sistema de Centros de Investigación Conacyt, auspiciados por el Colegio de la Frontera Sur.